:: RICARDO VASQUEZ KUNZE ::
¿Y EL PERÚ? (15/06/09)
Ricardo Vásquez Kunze, foto, abogado de la Pontificia Universidad Católica y analista político, Perú

Las reacciones luego de los muertos de Bagua me indican que aquí lo que menos importa es el Perú. Porque a los bandos ideológicos de derecha y de izquierda resucitados como decía en mi artículo anterior, se suma ahora el poderoso sentimiento social y político de “mi pequeño terruño”, con todas las consecuencias culturales y raciales que esto pueda tener para un proyecto de nación.

La izquierda ha desnudado su vieja estrategia de que “a más muertos mejor para mí”. Lamentablemente para ella, esta vez, la mayoría de cadáveres vinieron del “otro lado”, del “Estado burgués y reaccionario” y de sus “órganos de represión”.

Este hecho inesperado, porque se supone que en un acto de represión, el pueblo es el que muere masivamente en manos de la policía y no viceversa, ha puesto la pica en Flandes. Demuestra cómo la izquierda, en vez de aliviarse por un desenlace que pudo haber tenido un terrible saldo de muertos civiles, trata, a como dé lugar, de encontrar cadáveres debajo de los nidos del tucán.

Y aquí el cinismo no tiene límites. “Historiadores” como Nelson Manrique dicen, sin inmutarse, que mientras los muertos que se tiran al mar aparecen, los que se lanzan a un río no aparecen jamás y por eso se explica que solo se puedan exhibir nueve civiles muertos.

Otros arguyen que es imposible que solo sean nueve los civiles fallecidos teniendo en cuenta la potencia de fuego de lanzas contra los AKM. A todo esto se suman periodistas que hacen de los rumores, hechos. Y en base a aquellos pontifican, como Beto Ortiz, que en Bagua se habría consumado una ¡limpieza étnica!, sin que a sus invitados Augusto Álvarez Rodrich, Patricia del Río y el señor Marco Sifuentes se les mueva una ceja. ¿Qué clase de periodismo es ese? ¿Magaly TV?

Pero mientras la izquierda busca muertos para su molino, la derecha descerebrada los exhibe sin pudor. Alan García y su compañía parecen estar felices, más bien, de que la mayoría de muertos hayan sido “suyos”. El spot infame, exhibiendo cuerpos destrozados que no tienen ningún derecho de mostrar al público, porque no se los han mostrado ni a sus familiares (llegaron en ataúdes sellados), delata que lo único que les importa es salvar sus cuellos a costa de los pobres policías que mandaron al matadero.

Yo me pregunto si hubieran exhibido así de frescos los cadáveres de los ex ministros apristas Orestes Rodríguez y el general López Albújar, asesinados por Sendero, para “sensibilizar a la población sobre el extremismo y el terror”

No es de extrañar entonces que si izquierda y derecha lloran solo por “sus” muertos, imaginarios o no, desde Bagua hasta Puno, se atice el sentimiento de que “esto es mío y no tuyo”: Mi agua, mi bosque, mi cerro, mi mina, mi ruina.

¿Y a todo esto, qué fue del Perú?

© 2009 RICARDO VASQUEZ KUNZE TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS. LIMA, PERÚ
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