:: RICARDO VASQUEZ KUNZE ::
EL NÓBEL PARA CABANILLAS (06/07/09)
Ricardo Vásquez Kunze, foto, abogado de la Pontificia Universidad Católica y analista político, Perú

La ministra del Interior, Mercedes Cabanillas, se ha convertido en la vocero de los próximos cambios ministeriales luego de su frustrada censura en el Congreso. Fresca como una lechuga orgánica, ella, que se amarró el fajín ministerial casi como un cinturón de castidad, es ahora la abanderada de los cambios.

Porque, valgan verdades, la señora Cabanillas se ha consagrado estas últimas semanas ya no como una pésima ministra del Interior, sino como una consumada fabuladora en cierne, sin siquiera haber escrito una línea de la escabrosa novela que ha absorbido la atención de todos los públicos que, ávidos, desde Las Casuarinas hasta San Juan de Lurigancho, quieren saber quién mató a la 'Princesa del Folclor’, Alicia Delgado. Doña Meche, pues, está perdiendo el tiempo en la política cuando su verdadera vocación está en los cuentos chinos.

Es bien sabido que la buena literatura se nutre de la realidad. La realidad es que un espantoso crimen se produjo en Lima. La víctima, una señora guapa y popular, cantante vernacular, caserita de la farándula y amiga, por lo visto, del “amor que no se atreve a pronunciar su nombre”. Pero para los que no se andan con sutilezas, ese nombre era el de otra cantante folclórica igual o más famosa que ella, la 'Reina de las parranditas’, doña Abencia Meza. El criminal, un chofer intrigante al que las dos amigas se turnaban. Servidos están todos los ingredientes para una gran novela.

Porque, para hacer más poderoso el tema, la realidad es también que doña Alicia y doña Abencia llevaban una relación tormentosa que llegó, incluso, a la violencia. Y para terminar con las verdades, el hecho es que el asesinato de la señora Alicia se produjo, casualmente, justo cuando la ministra del Interior estaba en la víspera de su prueba de fuego: la censura por los 34 asesinados en Bagua, 24 policías y 10 civiles.

Y aquí viene ya la mano maestra del fabulador que no es otra que la de manipular la realidad para crear una ilusión. El asesino es atrapado el día mismo de la votación de la censura por la policía al mando de la señora Cabanillas. Sin fiscal y sin abogado el asesino confiesa que cometió el crimen por órdenes de la amiga íntima de la asesinada. Todo es filmado y distribuido a la prensa que, como es obvio, manda la censura de la ministra al cuerno porque no es noticia. Luego, nunca visto, el jefe de la Policía de Homicidios convoca a una conferencia de prensa para dar cuenta de una “investigación preliminar” que consiste en el solo dicho del capturado.

Falta, dice, corroborar lo dicho, o sea ¡hacer la investigación! Al día siguiente es detenida Abencia Meza, el asesino se desdice, y la ministra anuncia muy discreta los cambios en el Gabinete. Se va tranquila sin que nadie la moleste. “Sus” 34 muertos palidecen ante el morbo de uno que le es ajeno. Ha nacido una candidata al Nobel.

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