Más allá de lo que las opciones políticas quieran o deseen hacer para convencer al electorado de que voten por ellas en el 2011, sostengo que no tendrán mayor elección que la que las circunstancias de estos últimos cinco años les han impuesto.
Para Humala, por ejemplo, el hecho consumado es que no tiene nada que ofrecer al electorado salvo “ideología”. Como su vida como hombre público no tiene ni un lustro no puede poner en vitrina una carrera política interesante. Tampoco ha sido autoridad, por lo que nadie puede evaluar sus logros. Tampoco tiene carisma alguno para vender simpatía. Menos aún un intelecto poderoso que fue lo que a Vargas Llosa le franqueó las puertas al primer plano de la escena nacional hace veinte años.
¿Qué puede pues ofrecer Humala para que voten por él? “Ideas”, si es que a esa mazamorra ideológica que balbucea se le puede llamar ideas. La propuesta de Humala se resumirá entonces en “Cielo Perú”, que era el chiste con el que la gente se reía de la obsesión de Velasco por estatizarlo todo. Y ojo, no sólo en la economía, que es lo único que asusta a la derecha más cretina, sino en la sociedad, en la cultura, en la prensa, en todo. Fascismo o socialismo, qué importa: “Sólo el Estado salvará al Perú”. Y vaya que esto siempre tendrá seguidores. Así pues, con esa única carta en su mazo, Humala la jugará lo mejor posible introduciendo esa agenda en el debate.
A otra que no le queda nada que ofrecer más que ideas es a Lourdes Flores. Con tres derrotas a cuestas, el carisma, la carrera política y las virtudes morales e intelectuales quedan eclipsados. Tampoco puede enseñar caños con agua ni focos de luz, así que su única opción es convertirse en la contraparte de Humala. Felizmente para ella, el APRA y su gobierno representan hoy más que nunca en la percepción pública a la derecha y su modelo económico liberal. Por tanto, a ella, como socialcristiana, no le cuesta nada desempolvar las encíclicas papales y predicar el centro, el equilibrio entre el individuo y el Estado. Tan simple como eso. Y como el Perú no es un país de extremos, no descartemos nada.
Castañeda sólo puede exhibir sus obras limeñas, ¿hablarán estas por el candidato? Al fujimorismo no le queda otra que bailar la onda retro. Sólo que en una elección lo que importa es el futuro y no el pasado. Toledo estará a la pesca de una coyuntura donde zamparse a la cabeza como en el 2000. Esa es su única opción. Sólo que si esa coyuntura no aparece se quedará en Stanford.
Finalmente, el APRA. No le queda tiempo para reinventarse y nadie le creerá, con este gobierno, que es de centro y menos de izquierda. Por lo tanto, no le queda otra que perseverar en su imagen de derecha. El “sistema” también tiene sus votos y mucha plata. El “tío George” está pintado para ser el candidato de los negocios que el Perú necesita en suites de hoteles cinco estrellas.
Las cartas están servidas. El ganador se lo lleva todo.