Alberto Fujimori ha sido sentenciado en última instancia, firme y definitivamente, a 25 años de prisión. Apeló y perdió. Así, la ley y la justicia han sido servidas. Pues en un estado de derecho la justicia y la ley son dos caras de una misma moneda. Como era de esperarse la confirmación de la sentencia del ex presidente tiene detractores y seguidores. Eso en realidad poco importa, pues no deja de ser más que un ejercicio de la libertad constitucional que tiene todo peruano para expresar la subjetividad que quiera en sus opiniones. La mía, por si a alguien le interesa, es que dura lex sed nata lex.
Ahora bien, me parece interesante analizar algunas opiniones que, como la mía, son favorables a la sentencia, pero que, sin embargo, no dejan de ser un tanto hipócritas.
Me refiero al tema del indulto. Por ejemplo, un buen resumen de quienes niegan esta posibilidad dice que “las puertas del indulto están cerradas (…) porque, de acuerdo a la legislación nacional, los culpables de secuestro agravado no lo pueden recibir y, de otro, de acuerdo con la jurisprudencia internacional, los crímenes de lesa humanidad no pueden ser perdonados”. Lo que se dice aquí, en buena cuenta, es: ojo, el “chino” no puede salir de la cárcel hasta que cumpla su condena completa. La ley lo impide.
Pero como esto suena un poco a “que se pudra en la cárcel”, cosa fea tratándose de Derechos Humanos, sobre todo para quienes se han arrogado su representación, entonces se dice que “no se trata de eso (…) la democracia peruana dentro de unos años debería tener la grandeza y la generosidad de permitir a una persona muy anciana regresar a su casa (…) no se trata de ensañarse”.
¿A sí? La pregunta es entonces cómo esa “grandeza” y “generosidad” de la democracia peruana pueden expresarse legalmente si, precisamente, son la ley nacional y la jurisprudencia internacional las que lo impiden. ¿Habría que, acaso, derogar la norma que establece la improcedencia del indulto, conmutación de la pena y derecho de gracia para los delitos cometidos por Fujimori? ¿No sería esa una ley con nombre propio y por lo tanto inconstitucional? ¿Y de no serlo, no favorecería también al 'cholo Jacinto’, la 'gata Carty’ y el 'cojo Mame’? ¿Y cómo haríamos con la jurisprudencia internacional? ¿Denunciaríamos el tratado de San José para que pueda salir indultado un chino chocho y con sondas?
¡Por favor! Aquí se les está viendo el fustán a muchos. Más consecuencia. Es absurdo sostener todos los argumentos legales para que Fujimori muera en la cárcel y después presentarse como perdona vidas y santos varones de la humanidad. O se pudre o lo perdonan. ¡Por una vez en su vida, déjense de tanta “corrección política”!