:: RICARDO VASQUEZ KUNZE ::
HOJITA SALVADORA (14/09/09)
Ricardo Vásquez Kunze, foto, abogado de la Pontificia Universidad Católica y analista político, Perú

Vivo el destino de la aristocracia en nuestro tiempo; o sea, la ruina. Hablo, por supuesto, de la aristocracia del espíritu o del intelecto. Como estos son la última rueda del coche de la democracia y el progreso, como no hay demanda ni están de moda, pues nadie paga por ellos. Y el resultado es la decadencia, no del mundo sino la mía. Hace tiempo que mi casa se ha convertido en la sucursal de la de los Locos Adams. Literalmente se está desintegrando. La única diferencia es que ni soy rico como los Adams ni hay un Largo que se encargue de limpiar las telarañas. Mi jardín es un páramo donde hasta he visto correr algunas bolas de heno. Sin embargo, mi suerte podría estar a punto de cambiar gracias a la brillante idea del comandante Ollanta Humala.

Y es que al comandante se le ha ocurrido la idea “H”, tan potente y luminosa como la bomba del mismo nombre. Consiste en haber encontrado la solución final al problema del narcotráfico en el Perú: que el Estado compre a los campesinos toda la producción de hojas de coca, o sea, las nueve de cada diez que van a parar hoy a las pozas de maceración de los cárteles de la droga. Para esto, el comandante ha calculado que con 200 millones de dólares basta y sobra (me temo que serán más). Y como no podía ser de otra manera, su ideología lo ha llevado a que la plata salga del bolsillo nacional –para los que lo han olvidado, su partido se llama “Partido Nacionalista Peruano”–, y no de la del imperialismo yanqui corrupto y consumidor, faltaba más.

Aunque el comandante no lo sepa su idea “H” me ha salvado la vida. Qué digo, mi estilo de vida. Para nadie es un secreto que la esencia de la verdadera aristocracia es la tierra. Y yo, para empezar, tengo mi jardín. Ya me veo con botas rojas y sombrero de ala ancha sembrando y cosechando mis hojitas salvadoras que el benefactor Estado del comandante Humala me va a comprar. Porque eso de que solo lo haría con los del VRAE y el Alto Huallaga me parece injusto e inconstitucional. No veo por qué el Estado tendría que hacer una discriminación así.

“Todos los peruanos somos el Perú”, ¿acaso no ve el canal del Estado el comandante? Todos tenemos derecho a progresar y sobre todo los pobres, como es mi caso y el de millones de compatriotas de la costa y de la sierra peruana. Porque, si la hoja de coca es sagrada, ¿por qué no podríamos cultivarla todos? Por suerte existe el Tribunal Constitucional para que defienda nuestro derecho a la igualdad de oportunidades. Confieso que esa defensa sería una gran despedida mía del mundo de las togas y los expedientes. Hacer de la idea “H” un derecho universal.

Y luego a contar la platita del Estado como jardinero cocalero. Estoy tan emocionado que hasta iría ahorita a lavarle los pies al comandante. Los aristócratas también tenemos gestos de humildad.

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