Quien piense que el principal legado de Sendero Luminoso a la política y la sociedad peruana es la sangre, está profundamente equivocado. Las decenas de miles de muertos que el terrorismo provocó entre 1980 y 1995, son el acto más sobrecogedor de una tragedia nacional sin precedentes en la historia del Perú.
De eso no hay duda. Pero esos muertos no son sino la consecuencia de un espíritu viciado, de aquel soplo vesánico que inspiró a Sendero Luminoso en su carrera de muerte y destrucción: EL FANATISMO.
Fue el fanatismo el que destruyó al Perú y marcó con fuego a toda una generación. Y digo con fuego, porque la mayoría de quienes lo vivimos en carne propia no hemos podido escapar, de una u otra forma, a ese veneno que, en aras de una abstracción, es capaz de cualquier cosa.
Cuando escucho del ministro de Defensa, Rafael Rey, que el terrorismo no ha terminado porque mata policías y campesinos todos los días en el VRAE, y que, por lo tanto, él no tiene nada que recordar en un museo porque está viviendo la violencia con los afectados, hay algo que nos deberíamos preguntar. ¿Son los asesinos del VRAE hijos de Sendero? ¿Son los vástagos póstumos del fanatismo? ¿Matan policías y militares en nombre de una “idea” o utilizan los trapos rojos como alijos de coca para llenarse los bolsillos? Y hay más. ¿En nombre de qué no quiere recordar la violencia originada por el terrorismo el ministro de Defensa y otros como él? ¿Tal vez en nombre de que la memoria no la administra él? ¿O de que le caen gordas las ideas de quienes pretenden administrarla? ¿Quizás porque le han arrebatado el monopolio de la verdad al que ha estado tan acostumbrado desde su profesión religiosa?
Pero el mismo sentido de las preguntas al ministro, vale para aquellos que, arropados en un manto de seudo academia, impulsan la idea de la memoria como un programa político e ideológico.
¿Desde cuándo, digo yo, el Informe de la Comisión de la Verdad y Reconciliación dejó de ser un instrumento de trabajo para la reflexión histórica, y se convirtió en las sagradas escrituras de la memoria? ¿Por qué cualquier defensa de un recordaris del terror y la violencia tiene que pasar por las citas ex cátedra del informe de la CVR? ¿En qué momento la filosofía se convirtió en religión y la historia en comunicado oficial?
Los hijos de Sendero no están en el VRAE. Están, para desgracia de ellos mismos, en los extremos de los Rafael Rey y del cenáculo de apóstoles de la CVR. Y en el medio, una mayoría silenciosa que no debe permitir que la memoria sea secuestrada por fanáticos.