:: EL CORREO DEL ZAR ::
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STRIKE A POSE (29/02/08)
Ricardo Vásquez Kunze, foto, abogado de la Pontificia Universidad Católica y analista político, Perú

Mucha gente me escribe preguntándome con sincera curiosidad por qué ya no me ocupo casi nunca de política. Les estoy por supuesto muy agradecido, como siempre les respondo, de que se tomen el tiempo de interesarse por mí en estos días en que ya nadie tiene tiempo para nada. Sin embargo, como últimamente las cartas que recibo con esa misma inquietud son legión, me veo obligado a recurrir a este medio para absolver esa pregunta y no repetirme a mí mismo en un imperdonable gesto de mal gusto.

Vean, queridos amigos. Nací, para mi desgracia, en el miércoles de ceniza de la cultura. Nadie podía imaginar entonces que ésta se encontraba a poco tiempo de su vía crucis. Mis padres, por supuesto, no vieron venir la tragedia como muchos otros que educaron a sus hijos para que sean lo mejor de la sociedad de su tiempo: hombres cultos. La cultura, decían ingenuos, abría todas las puertas, igualaba positivamente a las clases sociales y aseguraba el estatus en un mundo donde los empresarios no eran todavía más que vulgares tenderos.

Entonces, considerando que el inglés sólo satisfacía las expectativas de los mercachifles y que además se podía aprender en cualquier momento, me matricularon en un colegio francés del que guardo los más gratos recuerdos. El amor por el intelecto fue siempre allí el sentido último de la enseñanza.

Pero muy tarde me di con la sorpresa de que la cultura no servía para nada y el intelecto menos. Triunfaban los vulgares, los pedestres y los ignorantes. Y en política más que en ninguna parte. Por un momento, tuve la candorosa esperanza de que aquello cambiaría. Pero --¡hay de mí!-- el destino es implacable y los signos de los tiempos claros.

La política ya no es lo que fue. Se acabaron para siempre los Churchill ¿sabían que ganó el Premio Nobel de literatura? Murieron en Dallas los Kennedy, ¿sabían que JFK ganó el Premio Pulitzer? Se extinguieron los Maurice Druon, ¿sabían que ganó el Premio Goncourt? En fin, para qué aburrirlos con tanto cuento. Ya entenderán por qué, para mí, toda aproximación a la política es imposible a no ser que quiera asumir con estoicismo mi más rotundo fracaso.

Pero yo quiero triunfar en la vida. Así pues, hace algún tiempo que le dije adiós a la política y también, faltaba más, adiós a la cultura. Y me he dedicado con devoción al cuerpo y a la moda. Los músculos me abren todas las piernas y los trajes todos los salones. Y no hay nada más rentable que abrirse paso entre piernas de poderosos y salones de oro. Estoy feliz en mi nueva condición de hombre-objeto, no me puedo quejar. Y por si a alguien le interesa, estoy rematando mis libros, esas fórmulas del fracaso; Vogue necesita espacio.

© 2009 RICARDO VASQUEZ KUNZE TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS. LIMA, PERÚ
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